En busca de Bello.
Un día, como cualquier otro, Kiku, vestido de Blade, iba paseando por nosville sin ninguna preocupación junto a su gran amiga y mascota, Bello.
Era una ardilla marrón, con una gran cola y una bellota en la mano, a ello venía su nombre, “Bello”.
Kiku la vió por primera vez, en acantilado, estaba perdida y sola, muerta de miedo. No sabia como habia podido llegar allí, pero lo estaba y en peligro. Ese día, Kiku fue a dar una vuelta por el acantilado y la vio y cuando se dió cuenta que estaba en peligro, la ayudó y desde ese momento,se hicieron grandes amigos.
No habia día que no pasaran juntos, Bello le seguia a todas partes, sin importar donde fuese.
Un día, oyeron el grito de una chica, se llamaba Sora, era una Holly muy guapa, que parecia estar en peligro.
Acudieron en su ayuda, y cuando llegaron, se dieron cuenta que no pasaba nada, estaba ella sola sin nadie alrededor. Se acercaron a ella y ella los miró sin expresión alguna en su rostro y empezó a sonreir macabramente. Kiku y Bello, retrocedieron un poco, no sabian que era lo que le susedia a Sora. Kiku, se chocó con algo a sus espaldas, se dió media vuelta para comprobar de qué se trataba y no consiguió ver nada.
En ese momento, una gran nube de humo negro, salió de la nada y le impedia ver que sucedia a su alrededor. De pronto, escuchó un grito ahogado, era Bello, que pedia ayuda.
-¿Bello?¿Dónde estás Bello? - Preguntaba Kiku alarmado-.
-¡Ayuda...!-respondió Bello con un grito ahogado-.
Cuando aquella nube de humo negro se disipó, consiguio ver a Sora y a alguién más a su lado, era Hiro, un Asesino, aquellos dos, tenian un semblante extraño, nunca los imagino en esa situación, ya que Kiku habia oido hablar de ellos.
Sora era la mejor curandera de los alrededores y Hiro era su hermano mayor, un Asesino de listas negras, se ocupaba de eliminar a las personas que no cumplian las leyes impuestas en nosville. Ellos dos tenian apresado a Bello.
-¿Qué quereis de Bello?- gritó Kiku muy molesto-.
-Ahora le pertenece al rey de las tinieblas-Contestó Hiro con un tono de voz, que era dificil de entender-.
Kiku, sin andarse con miramientos, desenvainó su larga espada y se lanzó al ataque a gran velocidad. Levantó su espada contra Hiro, pero éste, consiguió contrarestarla con un puñal que tenia oculto. Kiku se esforzó al máximo para vencer a Hiro, pero le era imposible, Hiro tenia a Sora de su parte, cualquier minimo rasguño que le provocara Kiku a Hiro, era inutil, ya que Sora se encargaba de curarlo inmediatamente. En un momento de despiste, Kiku no pudo prevenir unas cuchillas que estaban ocultas en algún lugar, llenas de veneno paralizador y una de ellas, le rozó la rodilla, lo cual le hizo caer al suelo, sin poder moverse. Mientras tanto, Bello miraba la escena horrorizada y se sentía impotente de no poder hacer nada y en un instante, volvió a aparecer aquella nube de humo negro alrededor de Hiro, Sora y Bello y estos desaparecieron. Kiku solo pudo decir en un último esfuerzo:
-Te rescataré...
Kiku perdió el conocimiento.
A la mañana siguiente, Kiku despertó con un gran dolor de cabeza y un poco atontado, parece que el efecto del veneno, no habia terminado aún. Poco a poco, se fue levantando del suelo y empezó a mirar a todas partes, buscando una pista y lo único que encontró, fue la bellota de Bello.
Kiku, desesperado, comenzó a correr sin rumbo alguno.
Ya cansado, decidió ir a nosville, para ver si alguien sabia algo, pero fue inutil, nadie sabia nada. Decidió ir a casa de Sora, para ver si encontraba alguna pista que le pudiera ayudar, pero la casa de Sora estaba completamente vacía, solo pudo encontrar la pinza del pelo de Sora y el pañuelo rojo de Hiro. Cogió ambas cosas y las guardo en una pequeña mochila que llevaba. También cogió unas botellas de brebajes, que no sabia para que eran,pero creyó que podrian serle util.
Cuando salió de casa de Sora, vió que en la mochila brillaba algo, asi que abrió la mochila y miró adentro de ella y vió que lo que brillaba, era la pinza del cabello de Sora. La cogió con ambas manos y la levanto. El sol brillo en la pinzá del cabello de Sora y apuntó a una dirección, a la avanzadilla de Fernón.
Emprendió el viaje, sin pensarselo dos veces. De camino a la avanzadilla, se encontró con bastantes mosntruos que amenazaban su integridad física. Tubo que enfrentarse a Hamster Fruisos y a Mandras. Pero Kiku consiguió pasar sin sufrir muchos daños.
Cuando consiguió llegar a la avanzadilla de Fernón, volvió a repetir el mismo gesto que lo llevo hasta allá.
Al reflejarse el sol en la pinza, ésta apunto a una piedra roja que se encontraba en frente de él. Kiku se acercó temeroso, porque jamás habia visto una piedra así. Se paró en frente de ella y vió una marca extraña, un poco manchada, asi que extendió una mano y la tocó.
Cuando su mano entró en contacto con aquella piedra, Kiku fue transportado a una habitación que apenas tenia luz, la única luz que tenia, era la de las antorchar que estaban en las paredes.
Vió una especia de portal, en el cual, la voz de una mujer le preguntó:
-¿Estás seguro de que quieres entrar?
-Si...-Contestó Kiku con un poco de desconfianza-.
Al responder, Kiku consiguió entrar a la siguiente habitación, en la cual no habia nada, solo otro portal, el cual lo cruzó sin pensarselo dos veces.
En la siguiente habitación se encontró rodeado por muchos soldados del rey de las tinieblas. Eran perros con inteligencia humana, se llamaban Kenkorianos.
Una voz resono en toda la habitación diciendole “Haz de derrotarlos a todos para poder continuar”.
Kiku,no creía en la violencia, pero en ese momento, todos los Kenorianos se le arrimaron y él, un poco dudoso, levantó su espada contra ellos y los venció.
Cuando le dió el golpe final al último Kenkoriano, la puerta se abrió y cruzó. Para su sorpresa, en aquella habitación se encontró con Sora, quien comenzó a carcajearse y le dijo:
-¿Tan lejos estás dispuesto a llegar por tu amiguita?.
-¡Si! Y no podrás impedirlo-dijo Kiku con fiereza-.
-No tienes nada que hacer contra el rey de las tinieblas-dijo Sora sonriendo-, no te dejaré pasar.
Sora se avalanzó contra Kiku, lanzandole ataques mágicos que él nunca había visto, el se protegió como pudo, pero le costó, cuando vió que no daba a más, cogió aquella botella que encontró en casa de Sora y se la bebió, confiando en que podria ayudarle de alguna manera, aunque no supiera lo que era.
Sus fuerzas volvieron a él y el doble de fuertes, que con solo dos golpes, acabo con Sora, haciendola caer.
Cuado Sora fue vencida, Kiku volvio a ser transportado junto a la piedra roja, donde encontró a Sora tirada junto a él. Se quedó observandola cuando derepente, Sora se levantó como hipnotizada y en su frente, se rompio un sello invisible.
Kiku no conseguia entender que pasaba.
-Se fue...Se fue...¡Soy libre!-comenzó a decir ella alegremente-.
-¿Libre?¿Libre de qué?-exigió saber Kiku-.
-Del rey de las tinie...¡Oh, no!¿Y Hiro?¿Dónde está?-dijo alarmada-.
-No lo sé, Hiro y tu me atacasteis sin previo aviso y os llevasteis a Bello, yo solo intento recuperarla.
-¿Bello?-dijo extrañada-.
-Si, mi ardilla, os la llevasteis para el rey de las tinieblas-reprochó Kiku un tanto molesto-.
-Oh...Lo siento...El rey de las tinieblas nos tomó por sorpresa y nos apresó y desde entonces hemos hecho cosas que no queriamos.
-Valla...Entonces...¿Qué harás ahora?
-Intentaré rescatar a Hiro, no puedo dejarlo en manos de ese canalla.
-Si te apetece, podemos ir juntos, yo tengo que recuperar a Bello y tu a Hiro-propuso Kiku animadamente-.
-Está bien-dijo Sora mientras sonreía-, te ayudaré en todo lo que pueda.
Asi, Sora y Kiku, emprendieron el viaje en busca de Bello y Hiro.
Está vez, el camino fue más ameno y sin tantas dificultades, ya que Sora se encargaba de recuperar las fuerzas de Kiku y de curarle cada vez que fuera necesario. Al llevar la noche, se acurrucaron bajo un árbol y descansaron para que Sora repusiera fuerzas, que no por ser maga, sus fuerzas salian por arte de magia.
A la mañana siguiente, retomaron el viaje y se dirijieron hacie el templo de Fernon, donde Kiku recordó que llevaba el pañuelo de Hiro y lo cogio para darselo a Sora. Ella, lo cogió y se lo ató al cuello, tal y como le gustaba llevarlo a Hiro.
Cuando consiguieron llegar a Fernon, se encontraron con varios tipos de monstruos controlados por el rey de las tinieblas. Diablillos, Jellys oscuros, Boings del Alba y muchos Kenkorianos.
No con mucha dificultad, consiguieron vencerlos a todos y cuando el último de sus enemigos cayó, corrió una fuerte brisa dentro del templo, que se llevo volando el pañuelo de Hiro hacia unas ramas rojas que habían en un rincón del templo. Cuando Sora se agachó a recogerlo, un escalofrió recorrió su cuerpo, pero ella lo ignoró y lo tomó.
En ese instante, Sora y Kiku fueron transportados a otra habitación, tal y como le había sucedido a Kiku anteriormente. Sora, asustada, comenzó a mirar a su alrededor y Kiku trató de tranquilizarla, diciendole que esto ya le había ocurrido anteriormente y que no necesitaba preocuparse, que todo se solucionaria.
Sora, se adentro ante el portal y escuchó una voz masculina, llena de misterio, pero reconocible.
-¿Estais seguros, de que quereis enfrentaros al rey de las tinieblas y a mi?-dijo aquella voz provocandolos-.
-¡Hiro!¿Estás ahi?¡Hiro!-Gritó Sora desesperada-.
-Tenemos que llegar al final de la habitación, como tube que hacer yo, para poder llegar donde se encuentra Hiro.
-Está bien, vamos- dijo Sora con voz firme y cruzó el portal-.
Para sorpresa de Kiku, en la primera habitación se encontraron con un grupo de 3 Kenkorianos, a los cuales derrotaron sin dificultad alguna, pero en la siguiente habitación, les esperaba un perro gigantezco, de color negro y con un par de cuernos, como los de un carnero, era un perro del inframundo.
-¿Qué hacemos Kiku?-dijo Sora con voz temblorosa-.
-Lucha,no nos queda otra opción-dijo Kiku mientras miraba desafiante al perro-.
-Esto no se ve nada fácil...
-Nunca nadie dijo que lo fuera-contestó Kiku secamente-.
Cuando el perro se abalanzó sobre Kiku y Sora, Kiku consiguió frenar su cornada con su espada, aunque tubo que hacer un gran esfuerzo, para mantener su espada firme. Mientras él aguantab al perro, Sora comenzó a rezar. Aquellos rezos, eran una bendición de lucha que había aprendido, fortalecian el alma del guerrero y les proporcionaban más fuerzas.
Kiku notó la ayuda de Sora y la aprovechó.
Cuando el perro, se lanzó otra vez contra Kiku, esta vez Kiku no se defendió con su espada, saltó sobre el perro y se sentó sobre él.
Sora, incredula a lo que veía, comenzó a rezar de nuevo, ésta vez, una bendicion de protección.
El perro, estaba realmente molesto con Kiku por haberse subido a su lomo y empezó a dar saltos, para que Kiku callera, pero éste no cedió y aprovechó un momento en el que el perro paró, para levantarse y con gran energía, clavar su espada en el lomo del animal, el cual cayó al suelo como un saco de arena.
-Está bien-dijo kiku con voz cansada-, sigamos, tenemos que llegar al final.
-Vale, vamos.
Al cruzar el portal, se encontraron con que no habían más portales y el que acababan de cruzar, se había cerrado automáticamente después de atravezarlo.
Las antorchas en aquella habitación no alumbraban del todo y habían muchos rincones oscuros, en los que no se podia ver nada. De la nada, volvió a aparecer, la espesa nube de humo negro, que le impedia ver. Sin duda se trataba de Hiro. Sora, al reconocer aquella nube de humo lanzó un conjuro, que discipó automáticamente aquella bruma y Kiku volvió a ver. Tenía en frente, a Hiro, con una mirada totalmente apagada, sin vida.
-¡Hiro!Estoy aqui, ¿no me ves?¡Hiro!-gritó desesperadamente Sora-.
-Dejalo Sora...No sirve de nada, tenemos que derrotarle-dijo Kiku confiadamente-.
-No puedo, no puedo hacerle daño a mi propio hermano-.
-Entonces, yo me haré cargo, tu solo curame-.
-Está bien...
Kiku se lanzó brutalmente contra Hiro, el cual retrocedió unos pasos y desapareció en la oscuridad de la habitación. Kiku se quedó paralizado, mirando a su alrededor, a ver si conseguía encontrar a Hiro, pero no pudo ver nada cuando derepente, aparece Hiro de la nada y pasa corriendo a su lado y le hace un pequeño corte en la pierna a Kiku. Éste, no podia mantenerse apenas en pie, asi que se apolló con la vaina de su espada. Siguió buscando a Hiro con la mirada, que aparecia y desaparecia entre los rincones oscuros de la habitación. Corte en un brazo, corte en el pecho, corte por la espalda... Kiku estaba perdido.
-¡¡Sora!!¡¿A qué esperas?!¡Ayudame!-gritó Kiku con gran dolor-.
Sora, se quedó helada, no reaccionaba.
Kiku seguía gritandole, pero ella estaba horrorizada, él solo hecho de pensar que tenía que enfrentarse a su hermano, le provocaba un miedo terrible.
-¡Sora!¿Quieres recuperarle,no?Pues haz algo, no te quedes de brazos cruzados-dijo Kiku con desesperación-.
En ese momento, Sora entró en razón y comenzó a curar a Kiku.
Poco a poco, las heridas cauzadas por Hiro iban desapareciendo, pero seguían teniendo un problema, la oscuridad. Hiro podria seguir asi horas y horas, ocultandose en la oscuridad hasta que Kiku y Sora se agotacen. Kiku no sabía que hacer, estaba completamente exausto, estaba a punto de darse por vencido cuando Sora le dijo:
-Kiku, sé como podemos ganar, pero solo tenemos una oportunidad-dijo ella un tanto indescisa-.
-¿Cúal forma es esa?-dijo Kiku intrigado-.
-La próxima vez que Hiro se oculte en la oscuridad, haré brillar mi poder al máximo, entonces, toda esta habitación se iluminará y él quedará al descubierto, aprovecha ese momento para atacar.
-Vale, gracias.
Sora cerró los ojos y concentro todo su poder. Elevó su varita hasta el punto más alto y salió un rayo de luz, que iluminó toda la habitación y dejo a Hiro al descubierto. En ese momento, Kiku dió un gran salto y con la parte sin filo de la espada, golpeó a Hiro en la cabeza, haciendole perder el conocimiento.
Sora, preocupada, se acercó a Hiro y lo cogió en brazos.
Fueron otra vez transportados fuera de la habitación.
Kiku echó una mirada alrededor para ver si habían enemigos, pero se tranquilizó al ver que no había nadie.
Mientras tanto, Sora dejaba a Hiro tumbado en el suelo mientras ella lanzaba un conjuró sobre su hermano, para poder curarle cualquier daño grabe que pudiera haberle causado el golpe de Kiku.
Hiro, abrió los ojos, y miró a Sora, de su frente, se vio un pequeño rayo, era el sello que se rompia.
-¿Qué tal estás?-dijo Sora preocupada-.
-Ahora me encuentro bien, gracias-aseguró Hiro-.
-Me alegro...-comenzó a sollozar de alegria-pero las gracias debes darselas a Kiku.
-¿Quién es Kiku?-preguntó intrigado-.
Sora le señalo a Kiku, que estaba de espaldas a ellos, vigilando por si venia algun enemigo.
Hiro se levantó lentamente y se acercó a Kiku, puso su mano sobre su hombro y dijo sonriente:
-Gracias.
Kiku, sorprendido, se dió media vuelta y contestó:
-No hay de que.
Se estracharon la mano y sonrieron.
Sora se sintió bastante alegre, al ver que habia recuperado a su hermano y estaba bien.
-Bueno chicos, ahora me tengo que marchar, volver a Nosville, yo seguiré, tengo que rescatar a mi amiga Bello-dijo Kiku seriamente-.
-Kiku...estamos en deuda contigo...y yo deseo, profundamente, vengarme de aquel maldito que nos apresó y se llevo a Bello...dejame acompañarte-dijo Sora amistosamente-.
-Es cierto, debemos hacerlo-afirmó Hiro-.
-Está bien, sigamos entonces.
Continuaron su largo viaje, un poco perdidos, no sabian muy bien donde debian ir. Cada paso que daban, un enemigo nuevo, pero ellos lo vencian facilmente.
En un momento dado, Kiku escuchó el grito de Bello.
Salió disparado en la dirección de donde provenia el grito de Bello, pero no consiguió verla, pero volvió a oír el grito de Bello y supo que provenia de la puerta que estaba a la derecha. Entró bruscamente en aquella habitación y la vió, atada de pies y manos.
Cuando quizo avanzar, apareció en frente de él, una figura oscura, tétrica, que portaba dos pistolas, llevaba una capucha de trapo negro y una gran capa, con unas alas de múrcielago enorme.
Kiku al ver tal figura, retrocedió.
No sabía a lo que se enfrentaba, prefirió no arriesgarse y tener precaución.
Hiro y Sora, que venian tras él, al entrar, reconocieron aquella figura facilmente, era quien les atacó.
Era el rey de las tinieblas.
Kiku lo miró sorprendido y con cierto temor le dijo:
-¡Devuelme a Bello!
-¡Jajajaja!-comenzó a carcajearse el rey de las tinieblas-.
-¿Qué te causa tanta gracia?-dijo Kiku muy molesto-.
-Bello es mia, se quedará aquí conmigo para siempre.
-¡Bello no te pertece!¡Es mi amiga!
-No me importa, ella es una ficha clave en mi plan para dominar Nosville.
-¿De qué hablas?¿Dominar Nosville?¡No te permitiré hacer eso!
-Ni siquiera sabes para qué quiero a Bello...
-¿Qué pinta Bello en todo esto?-Kiku se intrigó muchisimo-.
-Es la única que puede detenerme, aunque ella no sabe cómo-dijo sonriendo con malicia-.
En ese momento, Kiku se abalanzó sobre el rey de las tinieblas con su espada en lo alto, pretendia realizar un ataque certero, directo, pero éste, ni siquiera le rozó. El rey de las tinieblas, desapareció de su vista, como por arte de magia y aparecio a sus espaldas, le golpeo con una de sus pistolas en la cabeza y Kiku cayó al suelo. Sora, sin pensarlo dos veces, corrió a ayudarle, y comenzó a curarle, pero algo habia en esa habitación, que hacia que el poder de Sora no fuera tan eficaz como lo habia sido siempre.
Con tanto jaleo armado, nadie se percató de que Hiro habia desaparecido.
Mientras Kiku se enfrentaba ferozmente contra el rey de las tinieblas, Hiro caminaba oculto por las sombras hasta donde se encontraba Bello.
Kiku mientras luchaba, tiró su mochila al suelo y de ella, se asomó la bellota de Bello.
Hiro consiguió soltar a Bello y se unió a la lucha contra el rey de las tinieblas.
Mientras Kiku y Hiro luchaban con todas sus fuerzas, Bello miraba temerosa sin saber que hacer, pero vió su bellota y fue corriendo a cogerla.
Vió que tenia pequeña raja en la parte baja y se dió cuenta, que asomaba una extraña luz rosa. Bello, sin saber bien que hacia, le hincó el diente y la bellota se rompió en mil pedazos. Aquella luz rosa, cubrió toda la habitación e hizo que Kiku,Hiro y el rey de las tinieblas, parasen de pelear por un instante. Los cinco, se quedarón mirando aquel brillo, que era como una bola de luz que les cegaba.
No sabian que era lo que sucedia hasta que de pronto, se escuchó con una dulce voz angelical:
-Hola chicos-era la voz dulce de una chica-.
-¿Qué es eso?-dijo Kiku sorprendido-.
-¡Oh,no!-gritó el rey de las tinieblas con voz temerosa-,no puede ser verdad...
Estaba claro que el rey de las tinieblas sabia de qué se trataba, pero no dijo nada más.
-Me llamo Yachiru, encantada de conocerlos-dijo muy amigablemente la luz-.
En ese instante, la luz comenzó a tomar forma humana.
Era la figura de una chica, pero...de una chica en pijama. Llevaba unas enorme alas de ángel, que la mantenian elevada en el aire, a ras del suelo.
-¡Jajaja!¿Tú eres la legendaria Yachiru?¿Aquella que sería la única capaz de vencerme?Creo que estaban equivocados-dijo el rey de las tinieblas mientras se burlaba de Ella-.
Kiku estaba completamente asombrado por aquellas alas, pero sobre todo, por aquel pijama, no comprendia como ella podria ser capaz de vencerlo.
-No seré yo quién te venza-comentó muy calmada-.
-¿Ah,no?¡Jajaja!-respondió con tono burlón-.
-Serán ellos quienes te derroten, yo simplemente vengo a prestarles mi ayuda-Decia mientras apuntaba a los 2 guerreros-.
Hiro no sabia que hacer, asi que miró a Kiku y se encogió de hombros.
-Ahora verás, cual es mi poder-dijo Yachiru muy confiada-, no podrás hacer nada para evitarlo.
En ese instante, Yachiru batió las alas con tal fuerza, que éstas se convierteron en un monton de plumas y desaparecieron. Se quedaron todos un poco impactados y Yachiru, sin avisar ni nada, empezó a cantar. Era una melodia sorda, nadie podia oirla, solo el rey de las tinieblas.
Parecia aterrado, como que fuera un sonido irritante.
-Deprisa, sus musculos no le responderan, aprovechar ahora y derribarlo-dijo Yachiru con rudeza-.
Kiku y Hiro sin decir nada, se lanzaron sin dudarlo.
Kiku le hizo un gran corte en el pecho y Hiro le abatió con una puñalada en el corazón.
Yachiru paró de cantar y tomo una forma más relajada.
-Si...¡Si!Lo hicisteis...-exclamó Sora con gran alegria-.
-Se lo merecia-dijo Hiro con frialdad-.
Kiku fue corriendo hacia donde se encontraba Bello y la cogió en brazos. Bello comenzó a llorar de alegria, por fin volvia a estar con su amigo.
Yachiru, volvió a convertirse en aquella luz rosa y desapareció.
Kiku, Bello, Sora y Hiro emprendieron viaje de vuelta a casa, a retomar sus vidas normales. Ahora Nosville estaba libre de amenazas...Por el momento...







Kukii! Ya sabes que me encanta la historia ;D
ResponderEliminarAunque no tenias que poner los personajes, no me gusta como quedaron ToT Pero bueno lo hecho hecho esta